Qué es un anclaje químico y cómo se aplica
El anclaje químico fija varillas roscadas, barras de armadura y otros elementos de unión en hormigón, piedra o paredes compatibles mediante una resina. A diferencia de un anclaje mecánico, aprovecha la adherencia de la resina al soporte y al metal en lugar de generar fuerzas de expansión dentro del taladro. Puede utilizarse en montajes pesados, barandillas, perfiles metálicos, soportes de instalaciones y uniones de construcción. Para aplicarlo correctamente, las medidas del taladro, su limpieza, la proporción de mezcla y el tiempo de curado deben seguir la información técnica del producto.

Qué es un anclaje químico y dónde se utiliza
El sistema suele constar de un cartucho de dos componentes: resina y endurecedor. Ambos se mezclan en la boquilla estática y se inyectan en el taladro. Después se introduce una varilla roscada, un espárrago o una barra de armadura. Al endurecer, la resina crea una unión firme entre el metal y el soporte.
El anclaje químico se utiliza en montajes con cargas elevadas, estructuras de acero, barandillas, escaleras, tuberías, elementos de fachada y colocación posterior de armaduras. La gama Selsil incluye opciones epoxi y poliéster para hormigón y piedra. Comparar las opciones técnicas de los anclajes químicos Selsil ayuda a elegir el sistema de resina adecuado para cada proyecto.
Cómo aplicar un anclaje químico
Primero realiza un taladro adecuado al diámetro de la varilla y a la tabla del fabricante. La profundidad no se elige al azar: depende del diámetro del anclaje, el empotramiento, el soporte y la carga prevista. Tras perforar, elimina el polvo y las partículas sueltas con un cepillo y aire. La suciedad puede debilitar la adherencia entre la resina y la superficie.
Coloca el cartucho en la pistola y acopla la boquilla mezcladora. Desecha la primera cantidad hasta obtener una mezcla homogénea. Inyecta desde el fondo del taladro e introduce la varilla con un ligero giro hasta la profundidad prevista. La resina sobrante que aparece en la boca puede indicar que el hueco está lleno. No muevas ni cargues la pieza antes de completar el tiempo de curado especificado.
Por ejemplo, para fijar el pie de una barandilla de acero al hormigón, primero perfora según el diámetro de la varilla. Cepilla y sopla el taladro, llénalo de resina desde el fondo e introduce la varilla girándola. No aprietes el pie de la barandilla antes de que termine el curado. Omitir unos minutos de espera puede impedir que la unión alcance la capacidad calculada. Incluso en una obra con un ritmo intenso, respetar los tiempos de trabajo y curado de la etiqueta permite organizar una aplicación más segura. Seguir el orden correcto reduce considerablemente los errores.
Cómo elegir el diámetro del taladro y el tiempo de curado
El diámetro y la profundidad dependen del sistema utilizado. Como ejemplo, las tablas de los productos Selsil de 300 ml indican un diámetro mínimo de 10 mm y una profundidad de 80 mm para barras de 8 mm; 12 mm y 100 mm para barras de 10 mm; y 14 mm y 120 mm para barras de 12 mm. Estos valores no deben generalizarse a todos los productos: consulta la ficha técnica correspondiente.
La temperatura cambia directamente la velocidad de curado. Para el anclaje químico epoxi Selsil, a 20 °C se indican 6 minutos de trabajo y 1 hora de curado. A 5 °C, el curado puede tardar 2–3 horas. A temperaturas más altas, el tiempo de trabajo se acorta y el equipo debe aplicar la resina sin demora después de prepararla. Antes de una fijación pesada, puedes comparar los datos técnicos de Anclaje químico de base epoxi 300 ml Selsil.
Diferencias entre el anclaje químico epoxi y el poliéster
Aunque funcionan según el mismo principio, ofrecen alternativas distintas por la química de la resina, la clase de carga y las condiciones del proyecto. Los dos productos Selsil son bicomponentes, pueden aplicarse con una pistola de silicona y están destinados a anclajes en hormigón y piedra.
Los sistemas de poliéster pueden elegirse para fijaciones generales que requieren un montaje rápido. Los epoxi son habituales en cargas pesadas y uniones estructurales. La elección no debe basarse solo en el nombre: importan el soporte, su fisuración, el diámetro de la varilla, la distancia al borde, la profundidad de empotramiento, la temperatura ambiente y el cálculo de la carga prevista. En soportes huecos, como el ladrillo perforado, suele ser necesario un casquillo o tamiz adecuado. La opción más segura es seguir las medidas de montaje de la ficha técnica del fabricante y el cálculo de ingeniería.
